Sellar no es pegar: El error más común en gas doméstico
La seguridad en instalaciones de gas doméstico depende de decisiones técnicas precisas. Comprender la diferencia entre sellar y pegar es fundamental para evitar fallas, fugas y riesgos acumulativos.
En el ámbito de las instalaciones de gas doméstico, uno de los errores más recurrentes en mostrador y en campo es asumir que cualquier producto que “adhiera” puede garantizar estanqueidad. La confusión entre sellar y pegar no es semántica; implica diferencias funcionales que impactan directamente en la seguridad, el mantenimiento y la durabilidad de la instalación.
El sellado de una unión roscada tiene como objetivo asegurar la hermeticidad del sistema, compensando las microimperfecciones propias del mecanizado de las roscas y permitiendo que la presión interna no encuentre vías de escape. En sistemas de gas, estas uniones suelen ser cónicas (NPT o equivalentes), donde el ajuste mecánico genera interferencia progresiva. El sellador actúa como complemento técnico: rellena microespacios, lubrica durante el armado y facilita un ajuste controlado sin exceder el torque recomendado.
En contraste, un adhesivo estructural rígido está diseñado para fijar piezas de manera permanente. Su función es impedir el movimiento relativo entre componentes, no compensar tolerancias ni permitir desmontaje posterior. Cuando se utilizan productos no formulados para gas —como pegamentos de uso general— se introduce un comportamiento no previsto: fragilidad ante vibraciones, fisuración por dilatación térmica o degradación química frente a hidrocarburos. El resultado puede ser una fuga progresiva difícil de detectar en etapas tempranas.

La cinta PTFE debe colocarse en el sentido de la rosca, con tensión uniforme y sin obstruir el paso interno del gas.
Selección técnica según rosca, gas y presión
La elección del sistema de sellado no debe basarse en costumbre, sino en variables concretas: tipo de rosca, diámetro nominal, presión de operación, temperatura y naturaleza del gas (LP o natural). La cinta de politetrafluoroetileno (PTFE), por ejemplo, es ampliamente utilizada en conexiones domésticas por su capacidad de adaptación y resistencia química. Sin embargo, requiere correcta aplicación: número de vueltas adecuado, sentido de enrollado y cobertura uniforme sin invadir el conducto interior.
Las pastas selladoras específicas para gas ofrecen mayor capacidad de relleno en roscas con tolerancias amplias o superficies ligeramente irregulares. Algunas formulaciones mantienen cierta elasticidad, permitiendo absorber microvibraciones sin fracturarse. Por su parte, los selladores anaeróbicos certificados para gas polimerizan en ausencia de oxígeno, generando un sello controlado que conserva posibilidad de desmontaje con herramienta adecuada. Su uso exige limpieza previa de la rosca y verificación de compatibilidad con el material base.
Un aspecto crítico es comprender que el sellador no sustituye el correcto acoplamiento mecánico. Si la rosca presenta desgaste, deformación o daño por sobreapriete, ningún producto compensará una deficiencia estructural. En instalaciones de gas, la integridad física de la conexión es la primera barrera de seguridad; el sellado es una segunda línea complementaria.

El sellador para roscas compensa microimperfecciones y facilita el ajuste controlado; no sustituye la integridad mecánica de la unión.
Asimismo, las normativas técnicas vigentes en instalaciones de gas establecen criterios de materiales compatibles y métodos de verificación de estanqueidad. La prueba con solución jabonosa o equipos de detección específicos forma parte del procedimiento estándar posterior al armado. La estanqueidad no se presume: se comprueba.
En un contexto donde la seguridad doméstica es cada vez más regulada y supervisada, distinguir entre adherencia y sellado técnico es una competencia esencial del gremio. La práctica profesional en gas no admite improvisaciones ni atajos. Entender que sellar no es pegar significa reconocer que la hermeticidad es resultado de compatibilidad, aplicación correcta y respeto por las especificaciones del sistema.
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