Nom-001: El detalle que puede salvar (o hundir) tu ferretería
En el mundo eléctrico, la Norma Oficial Mexicana no es una sugerencia, es un seguro de vida para tu negocio.
Vender extensiones, clavijas o cables que no cumplan con la certificación de seguridad te expone a una responsabilidad civil enorme en caso de incendio. Educar al cliente sobre por qué una extensión certificada cuesta más que una “hechiza” es un acto de honestidad que previene tragedias y blinda la reputación de tu ferretería ante cualquier auditoría o incidente.

Más del 30 % de incendios domésticos tienen origen eléctrico.
La NOM-001-SEDE (Instalaciones Eléctricas – Utilización) establece las disposiciones técnicas mínimas para garantizar la seguridad eléctrica en edificaciones. Su observancia no solo responde a criterios técnicos, sino a un mandato legal respaldado por la Ley de Infraestructura de la Calidad, que obliga a fabricantes, importadores y comercializadores a cumplir con los estándares aplicables.
El cumplimiento se valida mediante certificación por organismos acreditados, pruebas de laboratorio y marcado visible en el producto o empaque. Esta trazabilidad permite identificar si la extensión eléctrica cumple con parámetros de capacidad de conducción, aislamiento térmico, resistencia dieléctrica y protección contra sobrecorriente.
La regulación eléctrica en México evolucionó a partir de estándares técnicos adoptados desde mediados del siglo XX, influenciados por prácticas internacionales de seguridad industrial. Con el crecimiento urbano y el aumento en el consumo energético doméstico durante las décadas de 1970 y 1980, se volvió indispensable fortalecer los criterios de protección contra incendios eléctricos.
La actualización periódica de la NOM-001 responde a la incorporación de nuevas tecnologías, mayores cargas eléctricas en viviendas y la necesidad de armonización con estándares globales.

La NOM-001 se actualiza periódicamente para incorporar nuevas cargas y tecnologías.
Consideraciones Técnicas Clave
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Calibre del conductor (AWG): Determina la capacidad real de corriente sin sobrecalentamiento.
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Material del conductor: El cobre certificado garantiza mejor conductividad y menor resistencia.
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Aislamiento termoplástico o elastomérico: Debe soportar temperatura nominal sin degradación.
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Sistema de puesta a tierra: Fundamental para reducir riesgos de descarga eléctrica.
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Protección contra arco eléctrico y cortocircuito: Elemento determinante en prevención de incendios.
Un conductor subdimensionado puede elevar su temperatura por encima de 90 °C en sobrecarga
Una extensión eléctrica certificada no solo cumple con requisitos de fabricación, sino que responde a un diseño basado en ingeniería de seguridad, pruebas de inflamabilidad y análisis de fallas potenciales.
Para el comercio especializado, la venta de productos certificados representa:
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Reducción de riesgo legal y administrativo.
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Mayor confianza ante verificaciones de PROFECO o autoridades locales.
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Protección reputacional ante incidentes eléctricos.
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Argumentos técnicos sólidos en el mostrador.
La diferencia de precio frente a productos no certificados responde a procesos formales de control de calidad, pruebas de laboratorio y cumplimiento normativo, no únicamente a un sobrecosto comercial.

