NO SOLO CORTE: LOS OTROS RIESGOS DE LA MANO

Publicado en: | 19 octubre, 2026

La protección adecuada depende del riesgo al que se expone cada trabajador: abrasión, cortes, perforaciones, sustancias químicas o temperaturas extremas.

Elegir guantes de seguridad únicamente por su grosor o apariencia puede dejar desprotegidas las manos. Cada actividad presenta riesgos distintos y reconocerlos permite recomendar el equipo de protección personal más adecuado.

Cuando un cliente solicita guantes resistentes, la primera pregunta no debería ser cuánto cuestan, sino qué trabajo va a realizar y a qué riesgos estará expuesto. No es lo mismo manipular láminas metálicas que mover cajas, trabajar con aceites o utilizar productos químicos.

La abrasión aparece cuando la mano roza superficies ásperas de manera repetida. Para estas tareas se necesita un guante capaz de soportar el desgaste sin perder su recubrimiento ni su capacidad de protección.

La protección de las manos debe elegirse según el riesgo real: cortes, abrasión, perforaciones, sustancias químicas o temperaturas extremas.

Los cortes representan otro riesgo, especialmente al manipular vidrio, láminas, perfiles metálicos o materiales con bordes afilados. En estos casos, es importante revisar el nivel de resistencia al corte indicado por el fabricante, en lugar de confiar únicamente en el grosor del guante.

Las perforaciones también deben considerarse. Puntas, rebabas y objetos punzantes pueden atravesar materiales que ofrecen buena resistencia frente a otros tipos de daño. Por eso, no todos los guantes resistentes a la abrasión o al corte protegen necesariamente contra perforaciones.

EL GROSOR NO SIEMPRE SIGNIFICA MAYOR SEGURIDAD

Un error frecuente consiste en pensar que un guante grueso siempre protege más. Sin embargo, algunos modelos fabricados con fibras de alto desempeño pueden ofrecer una elevada resistencia al corte sin sacrificar tanta movilidad como un guante convencional de mayor espesor.

Esto resulta importante en trabajos que requieren precisión, como ensamblar componentes, sujetar piezas pequeñas o utilizar herramientas manuales. Un guante demasiado rígido puede dificultar los movimientos, reducir la sensibilidad táctil y complicar ciertas maniobras.

La elección debe equilibrar nivel de protección, destreza y ajuste. Un guante adecuado para manipular materiales pesados puede no ser la mejor opción para una tarea de precisión. Además, la protección declarada debe corresponder con las especificaciones del producto y las condiciones reales de uso.

QUÍMICOS, ACEITES Y TEMPERATURAS: RIESGOS QUE NO DEBEN IGNORARSE

Las sustancias químicas requieren una selección especialmente cuidadosa. No basta con que el guante tenga un recubrimiento: es necesario verificar que el material sea compatible con el producto que se manipulará y que ofrezca la resistencia química requerida.

Antes de recomendar un guante, hay que conocer el material que se manipulará, el riesgo predominante y el nivel de precisión que exige el trabajo.

Los aceites y las grasas también pueden afectar el agarre, por lo que conviene elegir recubrimientos diseñados para esas condiciones. En trabajos con calor o frío, deben utilizarse guantes específicos para la temperatura y el tipo de exposición. Un guante de uso general no sustituye al equipo especializado.

Destacado: Un guante puede resistir cortes y no ser adecuado para productos químicos; la protección debe elegirse según el riesgo real.

TOMA NOTA: PREGUNTAS QUE AYUDAN A ELEGIR

Antes de recomendar un modelo, conviene preguntar:

  • ¿Qué material manipulará? Vidrio, lámina, madera, piezas metálicas o sustancias químicas.

  • ¿Qué riesgo predomina? Corte, abrasión, perforación, contacto químico o temperatura.

  • ¿Necesita precisión? Algunas tareas requieren mayor sensibilidad táctil y libertad de movimiento.

  • ¿Cuánto tiempo utilizará el guante? El ajuste y la comodidad influyen en que el trabajador lo mantenga puesto.

  • ¿Qué indica la ficha técnica? Los niveles de protección y las limitaciones del producto deben comprobarse antes de recomendarlo.

Para el mostrador ferretero, conocer estas diferencias permite ofrecer una solución más acertada que limitarse a comparar precios o espesores. La asesoría técnica ayuda a prevenir accidentes, mejora la experiencia del cliente y fortalece la confianza en el negocio.

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