La era del sellador todo-terreno en construcción y mantenimiento
El panorama constructivo de 2026 exige materiales que no solo cumplan, sino que resuelvan múltiples problemas con una sola aplicación.
Los selladores MS han dejado de ser productos de nicho para convertirse en la navaja suiza del instalador, permitiendo abordar proyectos que antes requerían una bodega llena de adhesivos especializados. Desde la cimentación hasta el acabado final, su despliegue en el campo demuestra por qué son la solución definitiva:

Desde 1960, el poliuretano dominó el sellado estructural por su resistencia mecánica.
Construcción Sustentable y Salud
Históricamente, los selladores con base solvente dominaron el mercado durante décadas, especialmente en aplicaciones industriales y estructurales. Sin embargo, el incremento en regulaciones ambientales y estándares de calidad del aire interior, particularmente a partir de los años 2000, impulsó la búsqueda de tecnologías con bajos niveles de VOC y formulaciones libres de emisiones agresivas. Esta transición marcó un cambio estructural en la industria, donde la salud ocupacional y el bienestar en interiores comenzaron a considerarse variables técnicas y no solo ambientales. En ese contexto, los sistemas MS encontraron terreno fértil, alineándose con certificaciones ecológicas y nuevas exigencias hospitalarias, habitacionales y corporativas.

Las regulaciones sobre VOC en los 2000 impulsaron tecnologías libres de solventes.
Mantenimiento de Alto Impacto
En las décadas anteriores, el sellado de juntas estructurales y aplicaciones sometidas a vibración constante dependía principalmente de poliuretanos tradicionales. Si bien ofrecían resistencia mecánica, su desempeño a largo plazo frente a radiación UV y condiciones climáticas extremas evidenciaba limitaciones. Con el crecimiento de la infraestructura energética y la instalación de paneles solares en la última década, surgió la necesidad de materiales con mayor estabilidad y menor degradación superficial. Este escenario favoreció la adopción de tecnologías híbridas capaces de soportar movimientos estructurales, dilataciones térmicas y exposición prolongada sin comprometer su integridad.

Las juntas de fachada pueden moverse hasta 25 %, exigiendo alta elasticidad.
Eficiencia en el Inventario
Durante años, el canal ferretero operó bajo un modelo de especialización por aplicación: un sellador para baño, otro para techo, otro para montaje, otro para fachada. Este esquema generaba amplitud de inventario, pero también complejidad logística y mayor riesgo de obsolescencia en anaquel. A medida que el mercado exigió optimización de costos y rotación más eficiente, la industria comenzó a valorar soluciones multipropósito que redujeran la fragmentación del surtido. La evolución de los selladores MS responde a esa lógica histórica: simplificar el inventario sin sacrificar desempeño técnico.

La tendencia actual prioriza soluciones multipropósito para optimizar inventario ferretero.
Ambientes Extremos
Las aplicaciones en zonas costeras e instalaciones industriales han representado tradicionalmente uno de los mayores desafíos para los sistemas de sellado. El salitre, la humedad constante y los agentes químicos presentes en cocinas industriales o plantas procesadoras aceleraban el deterioro de siliconas convencionales y poliuretanos sensibles a la radiación o a la hidrólisis. Desde finales del siglo pasado, la investigación en polímeros buscó mejorar la resistencia química y la estabilidad molecular ante ambientes agresivos. Los híbridos MS se integran en esta línea evolutiva como respuesta a esas exigencias históricas, ofreciendo mayor durabilidad en contextos donde las tecnologías anteriores mostraban ciclos de vida limitados.

