Errores eléctricos más vendidos

Publicado en: Notas | 11 febrero, 2026

En el canal ferretero, muchas fallas eléctricas no se originan en la instalación, sino en la decisión de compra. Comprender estos errores recurrentes es clave para reducir riesgos técnicos.

En el mostrador eléctrico se repite una dinámica que rara vez se documenta, pero que impacta directamente en la seguridad de las instalaciones: el cliente solicita un componente que “ya ha usado antes” o que “siempre funciona”, sin considerar que las condiciones de carga, distancia o aplicación han cambiado. El resultado no es inmediato; aparece semanas o meses después en forma de sobrecalentamiento, disparos constantes, caída de tensión o, en el peor de los casos, riesgo de incendio.

Uno de los errores más frecuentes es la selección de conductores subdimensionados. El argumento suele centrarse en ahorro inmediato o en la percepción de que la carga “no es tan alta”. Sin embargo, el calibre del conductor no responde únicamente al consumo nominal del equipo, sino también a la longitud del circuito, al método de instalación, a la temperatura ambiente y al agrupamiento con otros conductores. Cuando estos factores se ignoran, la resistencia eléctrica aumenta y con ella la generación de calor. El aislamiento comienza a degradarse de forma progresiva, reduciendo la vida útil del sistema y elevando el riesgo operativo.

La elección de dispositivos de conexión económicos para cargas elevadas representa otra práctica recurrente. Contactos diseñados para uso residencial ligero terminan alimentando equipos de alto consumo continuo, como hornos eléctricos, bombas o sistemas de climatización. Aunque físicamente “encajan”, sus componentes internos resortes, láminas de contacto y materiales conductivos no están preparados para soportar corrientes sostenidas. El deterioro se manifiesta en puntos calientes, deformaciones plásticas o falsos contactos que interrumpen el servicio.

En el caso de interruptores termomagnéticos, el error no siempre radica en la capacidad nominal, sino en la curva de disparo seleccionada. Un interruptor que aparentemente coincide en amperaje puede no responder adecuadamente a picos de arranque de motores o cargas inductivas. Esto genera disparos intempestivos o, en sentido contrario, una protección tardía ante sobrecorrientes reales. La protección eléctrica no se limita a “que aguante”; debe coordinarse con la naturaleza de la carga y con el resto del sistema de protección.

El subdimensionamiento del conductor incrementa la resistencia del circuito y favorece la generación de calor en instalaciones de carga continua.

Criterio técnico frente a presión comercial

El exceso de confianza del cliente coloca al ferretero en una posición delicada. Ceder para concretar una venta inmediata puede parecer una solución práctica, pero traslada el riesgo hacia la instalación final. Cuando la falla ocurre, el punto de venta suele convertirse en la primera referencia de reclamación, aun cuando el problema tenga origen en una especificación inadecuada solicitada por el propio usuario.

El valor técnico del mostrador radica en la capacidad de explicar con fundamentos. No se trata de contradecir al cliente, sino de contextualizar: diferenciar entre carga nominal y carga real, entre uso intermitente y continuo, entre tensión estable y fluctuante. Integrar criterios normativos vigentes, tablas de ampacidad y principios básicos de caída de tensión fortalece la recomendación y reduce interpretaciones erróneas.

La electricidad no admite improvisaciones sostenidas. A diferencia de otras áreas donde el error puede ser visible y corregible de inmediato, en instalaciones eléctricas los problemas suelen permanecer ocultos hasta que la degradación alcanza un punto crítico. Por ello, la decisión tomada en mostrador tiene implicaciones técnicas que superan el acto comercial.

Para distribuidores y especialistas del sector, este fenómeno también refleja la necesidad de capacitación constante. La actualización sobre normativas, materiales con certificación y dispositivos de protección adecuados permite sostener un estándar profesional coherente con las exigencias actuales de seguridad.

Vender correctamente en electricidad no implica ofrecer el producto más costoso, sino el técnicamente compatible con la aplicación real. Cuando el criterio técnico prevalece sobre la presión circunstancial, se reduce la recurrencia de fallas, se fortalece la confianza en el canal especializado y se consolida una cultura de instalación responsable. En sistemas eléctricos, la prevención comienza antes de que el conductor toque el tornillo de la terminal.


La asesoría fundamentada en criterios técnicos y normativos reduce devoluciones y fortalece la confiabilidad del mostrador especializado.

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