Errores Críticos en la Instalación de Filtros

Publicado en: Notas | 9 abril, 2026

En el campo de batalla de la plomería mexicana, existen mitos que se heredan de generación en generación y que solo sirven para generar fallas en el sistema. Como instalador experto, tu trabajo es desmentirlos con técnica para evitar garantías que te quiten tiempo y dinero.

•El mito de la “limpieza eterna” del carbón: Es común escuchar que el filtro de carbón se puede “enjuagar con cloro” para que dure más. Error garrafal. El carbón activado tiene una capacidad de adsorción finita; una vez que sus poros están llenos, químicamente ya no sirve. Lavarlo solo quita la tierra superficial, pero el cloro y los químicos seguirán pasando. El cambio semestral no es sugerencia, es obligación técnica.

Instalar “al revés” por comodidad: Por la configuración de la tubería, a veces es más fácil poner primero el carbón y luego el de sedimentos. No lo hagas. El carbón activado es un material mucho más caro y delicado; si recibe directamente el lodo y la arena de la calle, se tapará en menos de un mes. El filtro de sedimentos es el “guardaespaldas” del carbón; siempre debe ir al frente.

El exceso de teflón en la carcasa: Muchas carcasas de filtros terminan fracturadas porque el instalador puso demasiado teflón en las roscas de entrada y salida (NPT). Al ser conexiones de plástico, el exceso de espesor genera una tensión radial que termina rajando el cabezal. Usa selladores grado alimenticio o la cantidad justa de cinta teflón amarilla.

Olvidar la ventilación (Venteo): Casi todas las carcasas profesionales tienen un botón rojo en la parte superior. Muchos plomeros no saben para qué sirve. Es la válvula de purga de aire. Si no sacas el aire atrapado después de un cambio de cartucho, la bomba puede cavitar o el flujo será errático, provocando “golpes de ariete” que asustan al cliente.

Nota de seguridad: Al apretar las carcasas, hazlo con la llave de plástico incluida, pero solo lo necesario. El sello lo hace el empaque de hule (O-ring), no la fuerza de tu brazo. Si aprietas de más, la próxima vez que regreses al servicio, la carcasa estará “soldada” por la presión y podrías romperla al intentar abrirla.

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