El Preventivo, la Vacuna del Edificio
El mantenimiento preventivo en instalaciones de gran escala (hoteles, hospitales, fábricas) es la línea que separa al plomero reactivo del verdadero socio estratégico.
Aquí, una falla no es una molestia, es un colapso operativo que cuesta miles. El objetivo no es “ir a reparar”, sino implementar un programa calendarizado que garantice la continuidad. En el cuarto de máquinas, esto implica verificar la precarga de los tanques hidroneumáticos, forzar la alternancia de las bombas para asegurar desgaste parejo y revisar que los VFD operen en los rangos correctos.

En el suministro, significa la limpieza de cisternas y la revisión de flotadores y válvulas de llenado.
Para el agua caliente, el foco es el sarro: la inspección (y reemplazo) de ánodos de sacrificio en calderas es vital, así como la purga de sedimentos y la calibración de quemadores.
Además, se debe verificar que la bomba de recirculación de agua caliente esté activa, garantizando confort inmediato en todos los puntos y evitando el desperdicio. En drenajes, la proactividad es clave: el desazolve programado de trampas de grasa (no por emergencia) y la limpieza de bajadas pluviales y cárcamos antes de la temporada de lluvias evita inundaciones costosas. Este servicio se blinda con una bitácora detallada, que justifica el contrato y te da un historial invaluable del edificio.
