Control Sanitario y Medidas Preventivas
La NOM-230-SSA1-2002 pide que el agua mantenga su calidad desde la fuente hasta el grifo.
Para eso, el cloro residual libre debe medirse con un comparador especial, asegurando niveles entre 0.2 y 1.5 mg/L. Si el suministro se interrumpe o se realizan reparaciones, es obligatorio reforzar la desinfección antes de volver a operar.
Las cisternas, tinacos, tuberías y redes deben limpiarse y desinfectarse antes de su uso, y cada acción de mantenimiento debe registrarse en una bitácora que se conserva al menos un año. También se exige que las cisternas de transporte tengan registro de resultados de cloro, mantenimiento, fuente de llenado y volumen diario.
¿Y QUÉ ES EL “MUESTREO”?
Saber cómo se toman las muestras de agua no es solo tarea de un laboratorio; también es una responsabilidad compartida entre instaladores, distribuidores y técnicos. La NOM-230-SSA1-2002 establece el estándar para garantizar que cada análisis refleje la realidad de lo que llega al grifo.
El inciso 7 de la norma, “Procedimientos sanitarios para el muestreo”, describe con precisión cómo deben tomarse las muestras de agua potable para evaluar su calidad microbiológica, física, química y radiactiva. Aunque parece un proceso exclusivo de la autoridad sanitaria, en realidad tiene mucho que ver con el trabajo cotidiano del plomero.
Si una instalación tiene puntos ciegos, conexiones mal hechas o materiales inadecuados, ninguna muestra será representativa ni segura. La norma exige usar equipos limpios y estériles, dejar correr el agua al menos tres minutos, medir pH y cloro residual, y conservar la muestra refrigerada hasta su análisis.
Además, indica que los puntos de muestreo deben representar distintas zonas del sistema, incluyendo aquellas más propensas a contaminación, como depósitos, líneas viejas o extremos de red.

Esto garantiza que el diagnóstico sea confiable y útil para prevenir riesgos.
Para el plomero o el técnico, conocer estos lineamientos no solo es cultura general: es una herramienta para ofrecer un servicio más profesional, respaldado por la norma. Porque al final, mantener la pureza del agua no depende solo de los laboratorios… sino también de quienes instalan y mantienen los sistemas que la conducen.
