Herramientas antichispa, reduciendo riesgos

Publicado en: | 10 diciembre, 2017

Necesarias para ambientes inflamables o áreas donde están presentes vapores, líquidos, polvos o residuos combustibles que entrañan un riesgo potencial de explosión, las herramientas antichispa se emplean en entornos en los que la producción de chispas podría ser fatal.

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Herramientas antichispa, de chispa reducida, resistentes a la chispa o a prueba de chispa, son algunos de los nombres por los que se conoce a cierto tipo de herramientas hechas con cobre, bronce, aleaciones de cobre-níquel, cobre-aluminio o cobre-berilio. Otros materiales no metálicos como madera, piel, caucho y plástico también se usan para fabricar herramientas antichispa. Son utilizadas en la industria química, automotriz, petrolera, papelera, farmacéutica, minera, pirotécnica, nuclear, agrícola, ferroviaria, aeronaval, armamentista y alimenticia, entre otras.

CHISPAS FRÍAS

Es importante señalar que las herramientas antichispa también generan chispas aunque su nombre diga lo contrario. Conocidas como “chispas frías”, las chispas producidas por estas herramientas tienen un menor nivel de calor y no reaccionan ni siquiera con el disulfuro de carbono, un líquido volátil y altamente inflamable que tiene el punto de ignición más bajo que cualquier otra sustancia que se conozca. Aunque este tipo de herramientas disminuyen el riesgo de generar una chispa, no eliminan por completo el riesgo de que las mismas aparezcan al usarlas, por ello el término herramientas de chispa reducida es el que las describe de mejor forma.

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RIESGOS COMUNES

Hay que saber, que tanto los materiales con los que están hechas las herramientas convencionales, como los de las de chispa reducida, pueden causar flamas. Por ello, es importante conocer sus especificaciones y la normatividad aplicable, antes de adquirir una herramienta de estas. Existen dos tipos de riesgos de flama asociados con los materiales de las herramientas.

El primero, es el riesgo de flama por fricción, en caso de impacto entre ellas o con objetos de otros materiales, como acero o concreto. Dichos impactos generan “chispas ordinarias”, ya sean mecánicas o por fricción. Todas las herramientas pueden hacer reaccionar sustancias inflamables debido a las chispas generadas por fricción o impacto; sin embargo, eso sucede sólo cuando la chispa es inflamable, lo que implica que ésta genere suficiente calor y dure lo suficiente como para que reaccione con sustancias o vapores inflamables, que a su vez estén por encima de su punto de ignición.

El segundo, es el riesgo de flama por chispas generadas químicamente y causadas por los impactos entre ciertos metales y algunas substancias que contengan oxígeno (como la herrumbre, que es el óxido de hierro).

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RECOMENDACIONES DE USO

Aunque las herramientas de chispa reducida garantizan hasta cierto punto la integridad del operador, hay medidas de seguridad elementales que es necesario tomar en cuenta al usarlas. Entre ellas está el asegurarse de que las herramientas estén limpias y libres de óxido u otros contaminantes que puedan alterar sus propiedades antichispa.

Es importante no usarlas en trabajos que las pongan en contacto directo con acetilenos, especialmente en presencia de humedad. Asimismo, es recomendable utilizar sistemas de ventilación internos, para retirar eficazmente del lugar de trabajo materiales sueltos, polvo y vapores peligrosos. Hay que aclarar también la diferencia entre herramientas antichispa y antimagnéticas; mientras que las primeras literalmente evitan la generación de chispas, las segundas están hechas de aleaciones de metales como el titanio, que impiden la formación de campos magnéticos.

Las herramientas antimagnéticas se utilizan en industrias de gran precisión como la farmacéutica, hospitalaria, aeronáutica o aeroespacial, en las que es preciso evitar hasta la más mínima actividad magnética, pues podría afectar el desempeño de los delicados dispositivos electrónicos usados en dichos sectores.

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