Centros de carga: suministro de energía

Publicado en: | 10 mayo, 2019

Un centro de carga administra y distribuye la corriente eléctrica a la manera de un corazón que bombea sangre al resto del cuerpo.

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En la edición número veintitrés de Todo Ferretería hablamos a detalle de las características de los centros de carga, así como de las consideraciones necesarias para que la corriente eléctrica fluya en toda la red. En aquella edición mostramos la semejanza entre la distribución de agua y la de la energía eléctrica. Para ilustrar mejor este aspecto, también podemos comparar los centros de carga con un corazón humano. En ese sentido, la red de cables y conexiones semejan las venas y arterias. Un centro de carga administra y distribuye la corriente eléctrica a la manera de un corazón que bombea sangre al resto del cuerpo.

Los centros de carga deben adaptarse al tamaño de la red y a las exigencias eléctricas de un lugar. Los requerimientos de una instalación doméstica son muy distintos a los de una industrial. Para empezar, el voltaje y la potencia necesarios incrementan en el segundo caso. De tal modo que se deben considerar instalaciones monofásicas o trifásicas, dependiendo de estos factores.

Uno de los riesgos más comunes en las instalaciones eléctricas es la sobrecarga en los conductores. Esto se debe precisamente a que no se contemplan los puntos anteriores en la instalación. Asimismo, si una residencia se convertirá en negocio o el consumo eléctrico aumentará por cualquier otra razón, es recomendable cambiar tanto el centro de carga como los cables de la instalación. De la misma manera, si el consumo de energía va a disminuir, deben adecuarse estos aspectos y reducir la potencia del centro de carga; así se garantizará la eficiencia de la instalación y se reducirán los gastos por el consumo.

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Consideraciones
Las necesidades de una instalación eléctrica exigen adaptaciones. De ese modo, el centro de carga requerirá ajustes o cambios, para garantizar la efectividad. En ese sentido, se deben contemplar factores específicos, sobre todo en el caso de que una instalación se modifique de uso doméstico a un uso comercial.

Monofásico o trifásico: Éste es el aspecto primordial para elegir adecuadamente un centro de carga. La potencia de la red eléctrica, que se mide en watts (W), determina el tipo ideal para las necesidades y exigencias de una instalación. Así pues, si la potencia exigida supera los 10, 000 W, es preferible optar por un centro de carga trifásico, pues puede llegar a soportar esta exigencia sin ningún problema.

Número de circuitos: Los circuitos son las redes por las que se desplazan las cargas eléctricas. En el caso de una instalación doméstica, el número de circuitos no es un factor determinante, ya que el consumo de los aparatos no exige gran cantidad de los mismos. Sin embargo, cuando se forma una empresa o un comercio en ese mismo espacio, las condiciones cambian. A menudo, herramientas industriales, como cortadoras o soldadoras, requieren de circuitos cerrados para su funcionamiento.

Capacidad de amperios: Si bien la potencia, es decir, el consumo de watts es uno de los puntos primordiales para hacer una instalación eléctrica, también existen otros aspectos. En efecto, una red eléctrica con muchos aparatos requerirá de mayor potencia, y por tanto, se producirá mayor intensidad en la corriente. Este aspecto se mide en amperios (A). Los circuitos monofásicos, aptos para instalaciones domésticas, llegan a admitir una intensidad de 125 A; en cambio, el límite de los trifásicos puede alcanzar los 225 A.

Es necesario contemplar el tiempo y el consumo de energía de cada aparato. Las computadoras portátiles, por ejemplo, suelen consumir más electricidad en reposo, por lo que, si estarán mucho tiempo encendidas y sin actividad, se requerirá de mayor intensidad, más potencia e incluso mayor voltaje. Así pues, el cambio de una instalación doméstica, con sólo una computadora, no se equipara a una oficina en la que se usaran múltiples computadoras al mismo tiempo.

Complementos
Ya elegido un centro de carga adecuado a las necesidades; o bien, cuando ya se eligió uno nuevo que sustituya el de uso doméstico, se deben tomar otras medidas, para garantizar la eficacia de la red eléctrica en muchos sentidos.

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Cableado: Así como los centros de carga tienen ciertos límites de capacidad en voltaje, amperaje y potencia, también los cables optimizan el desempeño de toda la instalación, si se consideran sus límites y adaptabilidades. Si se pretende cambiar de una instalación doméstica o una comercial, o incluso industrial, éste es un aspecto que no se puede dejar de lado, puesto que pone en riesgo el funcionamiento de toda la red. Las máquinas soldadoras, por ejemplo, pueden requerir cables flexibles y de cobre, en vez de aluminio. En el caso de impresoras o computadoras, tal vez baste con instalar cables con resistencia al calor y recubiertos de aluminio.

Te invitamos a disfrutar el articulo completo en nuestra edición de mayo.

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